El mantenimiento de las piscinas

Ya llega el verano y si en casa o en tu comunidad dispones de piscina sabes lo bien que sienta darte un chapuzón siempre que lo desees. Pero para poder disfrutar de ella en los meses más calurosos es necesario tener en buenas condiciones la piscina, realizando mantenimiento y limpieza de la piscina a lo largo del año.

En algún momento del año es necesario vaciar la piscina para poder comprobar si necesita alguna tarea de reparación o mantenimiento antes de volver a llenarla. Puede haber habido cualquier tipo de deterioro o desperfecto de una temporada estival a otra, por lo que hay que revisar todos los elementos: pintura, baldosines, desagües, filtros… Después de realizar todas las reparaciones necesarias ya podremos pasar a las tareas de limpieza.

En una piscina comunitaria la suciedad acumulada es mayor que en una particular. Al ser más los bañistas que la utilizan hay más pelos u otro tipo de suciedad que se genera cuando se ha ido usando en los meses de verano. A esto hay que sumarle todos los residuos que caen del exterior mientras no se ha estado utilizando, como hojas, polvo, polen… Al vaciarla, todo esto permanece y hay que eliminarlo de forma exhaustiva.

Una vez que la piscina esté lista para su uso, será necesario llevar a cabo una serie de tareas de mantenimiento, tratamiento del agua y limpieza para que se pueda seguir usando con normalidad todo el verano. Incluso la piscina con el agua más pura, contiene algas, bacterias y otros microorganismos, que se reproducen a gran velocidad, por ello es importante un tratamiento profesional del agua y un buen mantenimiento del entorno.

El control profesional de microorganismos puede efectuarse con medios químicos (cloro, ozono, bromo, cobre…) o físicos (filtrado, uso de rayos ultravioletas…). Sin duda, el cloro y el filtrado con arena son los sistemas más empleados, por ser económicos y por no requerir demasiada tecnología.

A continuación, enumeramos algunas de las acciones básicas de mantenimiento en piscinas y los parámetros más destacados a tener en cuenta:

Control del pH

El pH del agua mide su grado de acidez o alcalinidad. Debe estar comprendido entre 7 y 7,8, para evitar los ojos rojos y la aparición de algas.

Nivel de cloro

El cloro se encarga destruir todo tipo de microorganismos (algas, bacterias, hongos…) manteniendo así el agua limpia.
El nivel de cloro debe controlarse al menos una vez por semana durante los meses de verano.

Algas

Las algas son las responsables del típico color verde del agua y de las superficies resbaladizas. Para evitarlas, es preciso añadir las dosis pertinentes de antialgas, especialmente en aguas nuevas no tratadas.

Floculantes

El agua de las piscinas se enturbia por las algas, el polvo, las sales etc. Se trata de partículas diminutas, que escapan a la arena de la depuradora. Para eliminarlas deben emplearse los floculantes, que provocan un aumento de su tamaño y la consecuente decantación al fondo.

Eliminación de objetos extraños

Los peligros de los objetos extraños son dos: contrarrestan la acción del cloro y obstruyen las tuberías. También debe procederse a limpiar el entorno, para impedir que objetos o microorganismos próximos a la piscina terminen introduciéndose en el agua.

Filtrado

El filtrado, durante los meses de verano, debe realizarse todos los días desde la mañana y hasta al atardecer. Los filtros de arena han de limpiarse un par de veces por semana. La arena se sustituye cada 3 ó 4 años.

Si la presión en el filtro supera los 1,3 kg/cm2, debe realizarse un lavado a contra-corriente (retrolavado), con el fin de invertir el sentido de la circulación del agua y expulsar al desagüe, de esa forma, las materias filtradas.

El mantenimiento no es cuestión estética, también entran en juego la salubridad y la salud de los bañistas. Cualquier piscina puede convertirse en un importante foco de infecciones y, por ello, se requiere una actuación permanente, por parte de profesionales, durante los doce meses del año.